Morón
Suciedad, pintadas y vidrios rotos en el Castillo de Morón

Morón. Vergüenza de propios y extraños al visitar el Castillo de Morón. No es la primera vez que vecinos de Morón nos invitan a denunciar, a través de este medio de comunicación local y comarcal, la situación de abandono en la que…
Morón. Vergüenza de propios y extraños al visitar el Castillo de Morón. No es la primera vez que vecinos de Morón nos invitan a denunciar, a través de este medio de comunicación local y comarcal, la situación de abandono en la que se encuentra el Castillo de Morón de la Frontera.
Ayer por la tarde nos acercábamos al que es uno de los más importantes símbolos de nuestra ciudad para acreditar fotográficamente la realidad que sufre este vestigio arquitectónico que, seguro, pasó por mejores momentos.
Lo que allí todo moronense siente cuando sube a disfrutar de sus vistas, o a enseñarlo a algún visitante foráneo, es simplemente una profunda sensación de vergüenza: pintadas en las paredes, suciedad por todos lados: latas de refrescos tiradas, botellas de vidrio rotas –con el peligro que esto supone- , cajas de comida tiradas, y un sinfín de residuos que hacen de la estancia en el mirador una penitencia.
Hemos comprobado que sólo existe única papelera disponible. Está llena a rebosar y a su alrededor se va acumulando los desperdicios que la gente tira. Está colocada en la parte trasera del Castillo –si la parte delantera fuera la entrada a la torre gorda- y si no sabes que está allí no la ves.
La situación de nuestro Castillo, además de ser un ejemplo del “civismo” de un pueblo, es un ejemplo del abandono al que lo tiene castigado nuestra administración local. Este trocito del patrimonio histórico de Morón está abandonado a su suerte y ante esto cabría esperar una voluntad clara de nuestros gobernantes en actuar contra ello. Podrían empezar colocando algún contenedor.
Castillo árabe de Morón
Es el vestigio arquitectónico más antiguo que posee Morón de la Frontera. Fue edificado durante la dominación musulmana de lapenínsula Ibérica y posteriormente transformado por los duques de Osuna en fortaleza palacio entre los siglos XV y XVI. El castillo, declarado Bien de Interés Cultural, está rodeado por un bosque de casuarinas y situado sobre la colina más alta de la ciudad, por lo que se trata del mejor mirador de Morón. El edificio, construido en mampostería, tapial y cantería, mantiene su estructura de alcazaba.











