Morón
Los Palacios pone chorros de agua; Morón pone luces LED: dos maneras de combatir el calor con la misma subvención
Dos municipios, una ayuda pública similar y dos resultados muy distintos. Mientras Los Palacios ha apostado por un parque infantil acuático pensado para refrescar a los más pequeños durante el verano, Morón ha presentado una zona de juegos presidida por una gran estructura con forma de gallo, iluminación LED incluida. La diferencia no está en el concepto, sino en el agua… y en la temperatura que suele alcanzar el termómetro.




La gestión de las subvenciones públicas tiene algo de arte. Con cantidades similares procedentes de la misma administración supramunicipal, cada ayuntamiento decide en qué invertir y cómo hacerlo. Y la comparación entre Los Palacios y Morón ofrece estos días una imagen difícil de ignorar.

En Los Palacios, la apuesta ha sido clara: un parque infantil acuático con juegos de agua destinado a convertirse en refugio para los niños cuando el verano sevillano apriete. Una propuesta que combina ocio, diversión y la posibilidad de que los menores salgan de allí bastante menos acalorados de lo que entraron.

En Morón, la elección ha sido diferente. La nueva instalación infantil gira en torno a una gran estructura inspirada en el símbolo más reconocible de la localidad: un gallo. El conjunto incorpora iluminación LED y diferentes elementos de juego, aunque sin el detalle que probablemente más agradecerían los usuarios entre junio y septiembre: el agua.
Al fin y al cabo, cuando el mercurio ronda los 40 grados, siempre parece existir una ligera ventaja competitiva entre un chorro de agua y una tira LED.
Los defensores de ambas actuaciones podrían argumentar que los dos proyectos buscan exactamente lo mismo: crear espacios de ocio infantil. Y es cierto. La diferencia es que en un municipio los niños podrán acabar empapados y felices, mientras que en el otro podrán admirar cómo el gallo cambia de color mientras buscan la sombra más cercana.
Quizá la verdadera pregunta no sea cuál de los dos parques es mejor. La cuestión es qué pensaría cualquier niño al recibir ambas opciones:
—¿Quieres un parque con juegos de agua para refrescarte en verano?
—¿O prefieres un gallo gigante con luces?
La respuesta probablemente explique por sí sola por qué las comparaciones son odiosas.
Eso sí, si algún día llega una ola de calor extrema, Morón siempre podrá presumir de tener el primer parque infantil de la provincia donde los niños no se mojan, pero sí pueden comprobar en tiempo real cómo funciona la iluminación ornamental. Un avance tecnológico que, lamentablemente, seguirá sin bajar la temperatura.













