Morón
Ex-trabajadores de BAFASA denuncian situaciones de semi-esclavitud en Morón: trabajaban sin cobrar y aguantando vejaciones

Morón. Sólo a 7 de estos trabajadores se les debe unos 500.000 euros tras meses y meses de impago de nóminas, cantidades reconocidas a través de sentencias. Cuando al dueño…
Morón. Morón. Sólo a 7 de estos trabajadores se les debe unos 500.000 euros tras meses y meses de impago de nóminas, cantidades reconocidas a través de sentencias. Cuando al dueño de la empresa le notificaron las denuncias por impago comenzó a tomar represalias contra sus trabajadores.
El pasado 29 de abril publicábamos una noticia de ámbito laboral. Concretamente nos hacíamos eco de la lucha que han comenzado una docena de ex –trabajadores del antiguo concesionario de coches BAFASA (después Arunci Motor) que reclaman los sueldos que les debe el que era dueño de la empresa, Antonio Ballester Fayos.
Para conocer más sobre la situación la semana pasado nos pusimos en contacto con una representación de estos trabajadores. A la cita acuden dos de ellos, Francisco Camacho, recepcionista y con casi 30 años trabajando para Ballester, y Francisco Gamero, extrabajador y marido de otra de las afectadas, una auxiliar administrativa que llevaba más de 20 años trabajando para este empresario.
Nos cuentan que el conflicto empezó en mayo de 2012 no cobrando la nómina a su tiempo. En julio de 2012 la nómina no se cobró. Cuando comprobaron que Ballester empezó a cambiar de nombre su colección de coches antiguos les hizo temer lo peor.
“En septiembre de 2012 nos dio un adelanto de 700 euros para la feria, que por supuesto destinamos a pagar la hipoteca y facturas. Había que pedir dinero como si pidieras una limosna”, nos cuenta Francisco Camacho.
Como la situación de impagos a los más de 15 trabajadroes de BAFASA se mantenía, un grupo de 4 compañeros se organizaron y decidieron denunciar a la empresa a través de un bufete de abogados de Écija.
La reacción de Ballester no se hizo esperar y en cuando se enteró en febrero de la denuncia, comenzó a tomar represalias contra sus trabajadores. Un ejemplo de estas represalias lo sufrió Francisco Camacho en sus carnes: “estuve 5 meses aislado en un despacho 2 metros cuadrados, sin atender a nadie, no me dejaban hacer nada de mi trabajo, todos los días de 9 a 13.30 y de 16.00 a 21.00”. Esta situación llevó a este trabajador al límite y en julio de 2013, antes de celebrarse el juicio, le dio un ataque de ansiedad que requirió de asistencia médica. Estuvo 3 meses de baja hasta que se celebró el juicio que ganó y pudo exonerarse de trabajo.
Hasta entonces, nos cuenta, tuvo que ser ayudado económicamente por su madre y su hermano.
La mujer de Francisco Gamero también lo ha pasado fatal. Nos dice Francisco que desde que empezaron a luchar por sus sueldos ella “está con taquicardia y valeriana, escucha hablar de este tema y se pone malísima”.
Pese a varias sentencias condenatorias, Ballester sigue eludiendo el pago a sus trabajadores. La dinámica es la misma, nos cuentan sus ex –trabajadores, cambia de nombre sus empresas, como hizo con BAFASA y alega que no tiene un duro. Van a embargarle y días antes vacía sus naves para que no puedan hacerse con ningún bien.
Ahora en 2016 estos trabajadores, viendo que la situación de la nueva empresa comienza a mejorar, han decidido movilizarse y luchar por cobrar lo que les adeuda Ballester, casi 500.000 euros sólo a estos 7 trabajadores.
Ya se han reunido con Izquierda Unida y seguirán, nos dicen, con todos los demás grupos políticos y sindicatos: ”le vamos a pedir ayuda al alcalde, y queremos reunirnos con PODEMOS, AMA, PSOE y PP. Hemos estado también en el SAT y queremos hablar con los demás sindicatos y apoyarnos en diferentes asociaciones para que nos apoyen en la próximas acciones”.
La tesón mostrado por estos trabajadores, algunos de ellos se han tirado trabajando y sin cobrar hasta hace bien poco, es de elogiar. Han comprendido que la única manera de ganar a este tipo de empresarios sin agallas y escrúpulos es organizándose y luchando unidos, algo que deberían aprender algunos de los actuales trabajadores de Ballester si no quieren pasar por el mismo infierno.
Desde este humilde medio mostramos nuestra solidaridad y llamamos al pueblo de Morón a unirse a cuantas movilizaciones y actuaciones lleven a cabo en un futuro.
Seguiremos informando.











