Opinión
Sobre la estupidez. Todos los políticos son iguales
Una de las estupideces más extendidas en los últimos tiempos es aquella que dice que todos los políticos son iguales.


Por Juan Segura
“Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro sobre el universo”.
“Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”
Albert Einstein
…Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor
Ignorante, sabio o chorro, pretencioso o estafador
Todo es igual, nada es mejor
¡Lo mismo un burro que un gran profesor!…
Tango “Cambalache”
Una de las estupideces más extendidas en los últimos tiempos es aquella que dice que todos los políticos son iguales. Lo que quieren decir es que todos los políticos son iguales de corruptos, de ladrones, de sinvergüenzas, que no hay político bueno.

La increíble multitud de personas que utilizan la frase no se dan cuenta de que al hablar así se están descalificando a ellos mismos. No saben que políticos son ellos mismos. Porque político no significa otra cosa que ciudadano, persona que viven en la ciudad.

Tal es la etimología de la palabra que viene del griego “polis” = ciudad
¿A quién le interesa que la tontería se extienda al máximo, que se extienda al máximo el irracionalismo?
Nos podremos responder cabalmente a esta pregunta si tenemos en cuenta el resultado práctico de considerar que todos los políticos son iguales.
Este mensaje llega más potentemente a las clases subalternas, a los ciudadanos de menor renta. Se lo creen más los más pobres.
Si todos los políticos son iguales, también son iguales todas las políticas. Y si no hay diferencia entre las políticas, ¿para qué votar?
Les voy a dar un dato, como dice Yolanda Díaz. Durante los últimos procesos electorales (cinco o seis últimos) la participación de los barrios Pantano, Rancho, Santa María, Llanete, Los Remedios-La Milagrosa, ha ido disminuyendo progresivamente.
Anteriormente no había diferencias significativas entre estos barrios y el Centro o la Alameda, el porcentaje de participación era el mismo. En las últimas elecciones la diferencia era de 20 puntos porcentuales.
Esto quiere decir que la gente con más renta, que suelen votar más a las derechas, mete su papeleta en la urna 60 de cada 100, mientras que la gente con menor renta lo hacen 40 de cada 100.Estos son datos aproximados, considerando la media entre todas las mesas de un barrio u otro.
Lo que está pasando no es que la gente esté votando mucho más a las derechas. Es que la gente de izquierdas se está absteniendo, no van a votar porque la propaganda, la desinformación, han logrado meter en sus cabezas que es inútil, porque todos los políticos, y todas las políticas, son iguales.
Si consigues meter en la cabeza de tu enemigo que no vote, estás consiguiendo desmoralizar, desencantar, a tu adversario. Una gran victoria antes de pasar por las urnas. Toda la política tan agresiva que están haciendo tiene como fin, fundamentalmente, alcanzar dicho objetivo.
Eso es lo que está consiguiendo la derecha. Con estupideces como que todos son iguales, que da igual que votes o que no votes o que no hay que pagar impuestos.
¿Da igual que te congelen las pensiones o que te las suban según el IPC o más (las más bajas)? ¿Da igual tener un salario mínimo de setecientos y pico euros que casi 1.200? ¿Da igual que el desempleo suba o que baje? ¿Da igual que se privatice todo lo público a que se rescate lo privatizado? ¿Es igual que se atienda debidamente a las mujeres con cáncer de mama a que se las deje morir al no comunicarles los resultados de las pruebas que podrían haber iniciado, a su debido tiempo, su curación?…
Podríamos continuar rellenando varios folios, pero sería redundante.
Como decía un charlatán de mi pueblo. Ángel “El de las mantas” al terminar su plática: «no me canso más, ni le canso a ustedes”














