Morón
59 Gazpacho Andaluz. Por Paco Pavía




Sábado 4 de Julio de 2026.
Patio de los Salesianos.
Morón de la Frontera (Sevilla).
El Sold Out siempre es un acierto de la organización, la regiduría del espectáculo, cuanto menos caótica.

Si comparamos un evento musical con el fútbol, de los once jugadores, cinco serían los artistas, cinco los espectadores y el portero sería el técnico de sonido, el más importante.
El jugador número 12 sería el presentador o presentadora, en este caso un elemento sin parangón.

Ya dijo Miguel Rios hace más de 60 años : «Hay que invertir en sonidistas propios».
Que lleves en plantilla a un técnico de sonido, que te conozca, al que le guste tu música y que sepa sacar el mejor partido de tu actuación, es tan importante como contar con el mejor cantaor, palmero, bailaor o guitarrista en el escenario.
Del presupuesto de un artista de cualquier género : flamenco, rock, jazz, blues, etc… sería bueno sacar un % para llevar tu propio técnico, para poder enviar al mundo tu mensaje de la mejor manera posible.
El sonido que ofreció el espectáculo el pasado sábado resultó opaco, coartado, oscuro, solo destacaban los graves y algunas veces en demasía.
Apenas se percibían los agudos.
Si lo que se quiere es buscar la excelencia hay que buscar el equilibrio de toda la paleta de sonidos.
Parecía que el miedo al acople dirigía todo el cotarro.
Ha habido maravillosos conciertos en los que un par de acoples no han cercenado un buen espectáculo.
Esa forma de sonorizar hace que:
-Las palmas suenen como si los palmeros llevaran guantes,
-Que a los cantaores y cantaoras se les escuche como si llevaran puestas la mascarillas del Covid que vendían el hermano y el novio de la Ayuso.
-Que los zapateos y taconeos suenen a martillo, en vez de a la dulzura unida a la fuerza, de la alternancia entre punta y tacón, tacón y punta, agudo y grave, grave y agudo.
-Que a las guitarras, que eran fantásticas todas, no les sonaran las primas.
-No se les sacaba el brillito necesario para que los grandes «tocaores» de la noche, dieran lo mejor de sí.
Por bueno que sea un artista, si el sonido no luce y le llega diáfano al oyente, NO rebota la necesaria emoción entre el escenario y los espectadores.
Fue una pena no disfrutar plenamente del pedazo de cartel que hubo en Morón.
Una mala tarde la tiene cualquiera.
Por otro lado, el telepredicador que presentó el evento, cada vez que pilla un micro o una columna periodística , se cree con derecho a leer la cartilla a todo Dios.
El primer desprecio del ecijano, fué a la escuela municipal de flamenco de Morón, negándose a presentar a los chavales y además menospreciándolos a tod@s, diciendo de viva voz que él no presenta música de verbenas.
El año que viene Martín Martín, presentará los Oscar en Hollywood.
Otra perla que dijo:
«Estáis faltando al respeto al artista que ahora viene si no os quedáis», reclamó al público por no quedarse a las cinco de la mañana antes de salir el Cancanilla de Málaga.
El evento había empezado casi dos horas más tarde.
Según la organización, por un incendio en las cercanías de Morón.
No sé por qué se retrasó, pero el público es soberano, no tiene por qué dar cuenta de cuando y por qué decide irse o quedarse.
En el cansancio, estado físico o mental y/o aburrimiento a las cinco de la madrugada de un ser humano, no puede ni debe mandar «naide».
Las palabras que decía el locutor entre artista y artista, estaban llenas de tópicos y de lugares comunes (como siempre ha hecho desde hace 40 años).
El Ayuntamiento del PSOE de Morón, se ha lucido al contratar a un fascista que cada semana desde el púlpito que le ofrece Pedro J. Ramirez, se dedica a criticar ( con todo su derecho…eh) al partido socialista.
Presumiendo de liberal, y siendo tan crítico con las «paguitas», ha sido «mu ligero» para llevarse más o menos 1.000 €, del erario público moronero por sólo repetir el nombre del artista al que le tocaba salir en la escaleta.
Desde su atril, no tuvo ni un pellizco de emoción, su estilo es de mucha retórica decimonónica y mucho «mando militari».
Frialdad comunicativa máxima.
Antes de actuar María Terremoto, dando muchos rodeos, exclamó :
«y si no fuera porque estoy en Morón, yo me iría»
Pues no lo digas….HAZLO.
Haberte ido de verdad.
Como si él fuera lo principal del espectáculo.
Un presentador, como un árbitro de fútbol, debe de pasar desapercibido y si va a decir algo, que sea exquisito y definitivo.
Y QUE NO se acordara ni él, ni nadie de la organización, ni ningún artista de los presentes de DIEGO DE MORÓN………. es de «cadena perpetua» 😡.
Se murió Dieguito hace menos de un año ( a finales de Agosto de 2025 ) y no se le dedicó ni una palabra en el evento.
¡¡¡ Qué tristeza y qué vergüenza !!!.
El año que viene, y esto va dirigido a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, desde mis cortitas luces y entendederas, creo que ya vamos tarde para homenajear y dedicarle el sexagésimo Gazpacho «In memoriam» a Diego Torres Amaya.
Paco Pavía.
Tasquero-Antropólogo-Antifascista.














