Opinión
Opinión. La guerra de la OTAN en Ucrania. Zelenski pide árnica



Por Diderot
Sin cobertura antiaérea eficiente que pueda parar los drones y misiles rusos que están devastando toda Ucrania, incluso su parte occidental, sin nadie en Europa ni en ninguna otra parte del mundo dispuesto a facilitarle ni un maldito patriot que llevarse a la boca, con un Trump y un Elon Musk amenazando con retirarle la cobertura de inteligencia (incluida la red Starlink) sin la cual es imposible seguir la guerra, cuando cada vez son más los países europeos que empiezan a subirse al carro de los que no están dispuestos s seguir financiando el conflicto, Zelenski se está cayendo del guindo y empieza a reconocer que se va a quedar sin el Dombás (Lugansk y Donets), Zaporiyia y Jerson.

A Crimea ya ni la menciona.
Todos estos territorios forman ya, constitucionalmente, partes integrantes de la Federación de Rusia, por decisión democrática de más del 70% de sus habitantes en todos los casos.

En un principio de la operación militar especial, en Turquía, antes del verano de 2022, se estuvo a punto de llegar a un acuerdo de paz en el cual los ucranianos cedían a Rusia el Dombás. A falta de la firma, los occidentales, especialmente Reino Unido, frustraron la operación.
Años después, Zelenski admite que también Zaporiyia y Jerson puedan ser rusas. Al menos mientras dure el armisticio que desea, congelando la línea del frente mediante un alto al fuego.
Demasiado tarde y demasiado poco. Demasiado tarde porque es difícil que los rusos detengan su avance en los óblast (regiones) ya liberados y no pretendan hacerse también con Odessa, Mikolaiv, Dnipropetrok y Jarkov.
En realidad, por motivos de seguridad, pienso que los rusos no van a parar hasta llegar al río Dnieper. La cantidad de sangre derramada no admite paños calientes.
Pero además existen otros dos puntos en los cuales la Federación de Rusia no va a ceder: la neutralidad y la desnazificación de Ucrania. Son dos puntos de importancia existencial que, junto a la desmilitarización ucraniana, forman una triada irrenunciables (le va la vida en ello al pueblo ruso).
Conclusión: Cuando los gobernantes de un país, traicionando a su patria, venden su soberanía, ya no son autónomos para decidir. Dependen de sus amos que son los que les dan los recursos para mantener la guerra.
Eso es lo que les ha pasado a Zelenski y a otros gobernantes ucranianos. Están en manos de los yanquis y de los europeos. Cuánto más tarde se rindan en una guerra en la que le están retirando los apoyos, peor para ellos. Podría suceder hasta que desapareciera de los mapas del futuro.












