Opinión
Los repentistas cubanos y el Premio Nobel de la Paz


Hace unos días se realizó en La Habana un acto de solidaridad con Venezuela que con el título de “Cuba dará todo por Venezuela” pueden encontrar, amables lectores y lectoras, en youtube, editado por el cubano “Canal Caribe”

Más de 50.000 habaneros y habaneras, en representación de toda Cuba, asistieron al evento donde quedó patente que, ante la agresión yanqui, Venezuela nunca ha estado ni estará sola.
El acto tuvo una versión política protagonizada por políticos de primer rango de Cuba y Venezuela, pero, al mismo tiempo y como es natural y normal en Cuba, tuvo un componente artístico de primera magnitud.
Sin desmerecer a ninguno de los participantes, tanto a nivel colectivo como individual, lo que más me agradó fue la intervención de los repentistas Aramis Padillo y Luis Paz Esquivel (“Papillo”)
No sé si será por mi condición de haber nacido en la huerta murciana (allí se hacen concursos de “trovos”) o por mi querencia por las rimas, quedé entusiasmado, desde mi primer viaje a Cuba, con los “troveros”, “poetas campesinos” o repentistas, que de las tres formas he oído nombrarles.
En Cuba no hay pueblo sin Casa de la Trova. Al ritmo de una tonada, los repentistas van improvisando sus versos. Casi siempre son décimas, estrofas de diez versos, muy empleadas en el Siglo de Oro español. Calderón las utiliza mucho en “La vida es sueño”
Os pongo aquí algunas de las letras que cantaron los artistas antes citados:
La voz del pueblo cubano
se levanta de conjunto.
hoy el imperio está a punto
de invadir un pueblo hermano.
En el Caribe cercano
un asedio duro aprieta
porque al pobre de la guerra
la droga no le conviene
es el petróleo que tiene
Caracas bajo la tierra
Si Trump, en serio, quisiera
frenar tanta droga impía,
más barato le salía
cuidar su propia frontera.
Frente a la infame y grosera
manipulación que arranca,
la verdad se muestra franca:
petróleo venezolano
es lo que quiere el tirano
que impera en la Casa Blanca.
Hace falta un alto el fuego
antes que un misil reviente,
es la paz de un continente
la que, ahora, se encuentra en juego.
Hay un gringo de odio ciego,
que tiene la mente manca
y mientras vidas arranca,
los narcos de hondos bolsillos,
beben güisqui en los pasillos
negros de la Casa Blanca.
Hay lógicas aplastantes
el dólar es la moneda
que en mayor cuantía rueda
entre narcotraficantes.
Cifras escalofriantes
suman el crimen y el ocio,
lo del año es puro socio
pero el amo, el hegemón,
de la moneda en cuestión,
es el amo del negocio.
María Corina Machado
Premio Nobel de la Paz
el dinero pudo más
que la moral del jurado.
Todo es un circo montado
para que la paz se pierda.
Será que Trump no recuerda
que la espada de Bolívar
no es panela en almíbar
para que un gringo la muerda.
El Nobel, una vez más,
su prestigio contamina.
Y ahora, con María Corina,
no pudo ser más falaz.
No es el Nobel de la Paz,
es una aberración.
Quien pide una intervención
armada contra su tierra
es el Nobel de la Guerra,
la Ignominia y la Traición.
Frenemos a Donald Trump.
Trump contra el mundo dispara,
a Trump se le ve en la cara
la bestia del corazón.
Trump no merece perdón,
Trump a los niños encierra,
Trump quiere petróleo y guerra,
Trump maltrata al emigrante,
Trump es el representante
del diablo en la tierra.
Como la CELAC suscribe,
y los pueblos reafirmamos,
en voz alta declaramos
Zona de Paz al Caribe.
Señor Trump, si usted concibe
que la región renunció
a esa paz, se equivocó.
Vierta su caca y su pipi
al Missouri, al Missisipi,
pero en el Caribe, no.
Hay que alzar la voz urgente
contra un loco genocida
Hoy, que la paz y la vida
corren peligro inminente.
Deténgase, presidente,
medite sólo un segundo
que usted es un ser inmundo,
es un narco-chantajista,
un gringo nazi-fascista,
pero no el dueño del mundo.
No es una poesía gota a gota pensada. Es un bello producto, pero no es un fruto perfecto. Pero es necesaria para denunciar las injusticias. En tiempos en que se está tocando fondo, la poesía no puede ser, sin pecado, un adorno. Perdonen el atraco a Celaya.










