Opinión
Opinión. La guerra de la OTAN en Ucrania (1)




1. Las sanciones
Cuatro años y medio de sanciones. Y lo que te rondaré morena.
Hace muy poco que la UE estableció la 18ª Ronda de Sanciones y ya están discutiendo la 19ª. Mayor ridículo no puede hacerse. Los rusos se parten de la risa al comprobar como los descerebrados europeos no cesan en sus esfuerzos de pegarse tiros en los pies un día sí y el otro también.

Pues las sanciones han resultado ser un boomerang: han afectado mínimamente la economía rusa y han hecho un daño terrible a las europeas.
Cuando hasta los americanos han tirado la toalla de las sanciones, los europeos siguen erre con erre en un camino que conduce de la miseria a la catástrofe económica.
Analicemos un solo caso: las sanciones a la venta del petróleo y del gas ruso. ¿Qué efectos ha tenido para Rusia y para la UE?
Úrsula von der Layen y compañía creyeron, pensaron, imaginaron que nadie le iba a comprar estos productos a la Federación Rusa. Pero creique, penseque e imagineque son amigos de tonteque, por lo cual podemos llamar eurotontos a los actuales dirigentes de la UE. Creyeron, pensaron, imaginaron que podrían aislar a Rusia del resto del mundo y, de ese modo, asfixiarla y obligarla a rendirse.

Nada más lejos de la realidad. Cualquier tonto sabe, excepto los eurotontos, que el petróleo y el gas natural son dos productos de necesidad mundial que no hace falta publicitarlos. Le pasa como al buen paño (el buen paño, en el arca se vende).
Los rusos están vendiendo su petróleo y su gas natural sin problemas.
Los que tienen problemas son los europeos. El petróleo y el gas ruso eran muy baratos. Ahora se lo compran a yanquis al doble de precio. Las facturas energéticas han aumentado y muchas empresas han quebrado al no poder soportar el gasto energético.
Alemania y Francia están en recesión y el fantasma de la revuelta asoma por la ventana. Recortes a las libertades de manifestación y expresión son la respuesta de la superdemocrática UE.
Hasta Trump se ha dado cuenta de la jugada y ya no quiere jugar más a la ruleta rusa de las sanciones. Ha dicho que deja el asunto y que si los europeos quieren seguir que él está dispuesto a venderle las armas (un buen negocio) pero no a gastarse ni un dólar más.
Los europeos, erre que erre, de ronda de sanciones en ronda de sanciones, hasta la derrota económica y militar definitiva.
Cráneos previlegiados, que dijera Valle Inclán












