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Opinión

Nos vamos a quedar sin armas y cacareando. Por Juan Segura

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La chulería de matón de Trump, ya no funciona con China. Ni con Rusia. Ni con India. Ni con Brasil. Ni con Irán. Ni con… casi nadie. Los únicos que se arrodillan ante el orangután naranja son sus vasallos europeos (la oligarquía dirigente de la UE)

El imperio declina de manera evidente. Y lo más visible de todo es la figura senil del gamberro ignorante, enfermo de narcisismo, que encabeza el tinglado. Me recuerda a Manuel Morilla.

Yo estoy preocupado. Nunca lo he estado tanto. Y no tanto por mí, que también. Sino por mis familiares más jóvenes. Ya tengo una edad en la que se asume el riesgo de muerte.

Estos descerebrados nos están acercando peligrosamente hacia una guerra nuclear. Y la base yanqui está aquí al lado.

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En esta terrible situación, mis esperanzas las tengo puesta en los BRICS. Espero que, más pronto que tarde, consigan meter por vereda al imperialismo y podamos conseguir un mundo multipolar más justo y sin guerras, que es el gran negocio del imperialismo.

En ese sentido me parece muy importante las restricciones que China acaba de imponer a la exportación de tierras raras (TT.RR)

China controla, a nivel mundial, el 70% de la minería, el 90% de la separación y procesamiento y el 95% de la fabricación de TT.RR. Estas sustancias son utilizadas para fabricar productos civiles (semiconductores, móviles…) y militares (aviones F35, submarinos, misiles,…)

China ha decidido no vender sus TT.RR. a nadie que las vaya a utilizar para fabricar armamentos. Y Donald J. Trump ha tomado un cabreo impresionante.

Occidente se ha quedado casi sin reservas armamentísticas. Con todo lo que le han dado a Ucrania (destrozados en gran cantidad por el ejército de la Federación Rusa), y a la genocida-mataniños Israel (decenas de miles de toneladas) se han desabastecido.

Si los chinos le cortan el suministro de TT.RR. la reposición del armamento, a corto plazo, se hace casi imposible. Y la guerra de Ucrania, que ya tiene perdida la OTAN, la van a seguir peleando con tirachinas.

Ya se lo dejó bien claro el veleta de la Casa Blanca en la primera reunión que tuvo con Zelensky en el Despacho Oval: “vas a ocasionar la Tercera Guerra Mundial”, “la guerra la vas perdiendo, no tienes cartas”, “si sigues así, además de hacer que mueran centenares de miles de ucranianos”, “vas a conseguir quedarte sin país”

Y todas estas verdades se las estaba diciendo el cínico presidente de los Estados Unidos como si la cosa no fuera con él. Como si los EE.UU. y la OTAN no hubieran provocado el conflicto.

La República Popular de China, la “China Comunista”, al poner controles comerciales a la exportación de TT.RR. persigue, según comunicado oficial, preservar la seguridad china, la seguridad internacional y la no proliferación de armamentos.

Sería estúpido favorecer la fabricación de armas letales a gentes que se han declarado tus enemigos (declaración de la OTAN en la cumbre de Madrid).

Algunos pueden preguntar que por qué hace eso ahora China y no lo hizo antes. Los entendidos dan el siguiente argumento: la industria aeroespacial china y anexas necesitaba de gran cantidad de gas helio que le vendía los Estados Unidos.

Durante todos estos años en los que USA ha estado señalando como enemiga a China, los dirigentes de la República Popular han ideado un plan para dejar de depender en eso y en todo lo demás de los EE.UU.: un plan de autosostenimiento y de divesificación de suministros.

La realidad es que todo el mundo puede darse cuenta de que, sin aspavientos, los chinos están ganando a los yanquis en casi todos los rubros de la economía.

Y no digamos nada en el terreno político y militar. A Trump y a los imperialistas las fuerzas se les va por la boca. Cacarean y cacarean, cual gallo de Morón, huyendo de la quema.

Los chinos, mientras tanto, sin levantar la voz, sin amenazar, sin hostigar a nadie, sin montar guerras y más guerras para que se llenen los bolsillos los capitalistas de las industrias del armamento (totalmente fusionadas con el capital financiero) siguen trabajando contra una política criminal que tenemos que combatir todos los ciudadanos del mundo si no queremos ser víctimas, como los palestinos, de sus lucros.

Juan Segura

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