Opinión
Lo que no te cuentan sobre la guerra de la OTAN en Ucrania (3): Se acabó la hegemonía unipolar


Por Juan Segura
La hegemonía unipolar en el mundo ha terminado.
Al final de la Segunda Guerra Mundial se instaló en el mundo un sistema de poder bipolar, encabezado por la URSS y los EE.UU., que desembocó en la Guerra Fría.

Con la disolución de la URSS (en 1991) sólo quedó un polo de poder, con EE.UU. como potencia hegemónica.
Esta situación ha durado hasta nuestros días. Pero podemos decir, con toda contundencia, que se ha terminado. Quedan los coletazos finales, pero los EE.UU. ya no tienen fuerza para imponer su poder al resto del mundo.

Rusia, con su “avellano” (oreshnik) y sus fuerzas nucleares no amenaza a nadie. Está explicando al mundo que la época de la hegemonía unipolar ha terminado.
Y China, desde su posición, construye, pacientemente, las estructuras del nuevo orden multipolar. Con inversión, con comercio, forjando redes de interdependencia que hacen imposible el aislamiento impuesto por el imperio.
Mientras tanto, Europa se debate entre la nostalgia de un pasado que nunca volverá y la incapacidad de imaginar un futuro diferente.

Es una tragedia. Porque Europa tiene los elementos necesarios para ser una potencia en el orden multipolar, pero parece incapaz de liberarse de la supeditación a los EE.UU.
No se da cuenta de que lo que viene, después de la guerra de la OTAN en Ucrania, no es el retorno del mundo anterior. Lo que viene es la consolidación de un orden internacional basado en el equilibrio de poder entre múltiples centros, cada cual con capacidades para defender sus intereses vitales.
Hay que preguntarse si en esta parte de Europa (Rusia también es Europa, no lo olvidemos),
estamos preparados para vivir en un mundo sin hegemonía, si somos capaces de imaginar un mundo futuro donde el poder esté distribuido en lugar de concentrado.
Porque ese futuro ya no es una posibilidad teórica, es el presente que ya estamos viviendo.
Aunque algunos no quieran enterarse porque son partidarios de la situación actual en la que es posible, gracias al imperialismo unipolar, el genocidio en Gaza, las matanzas y bloqueos en el Caribe, el secuestro de petroleros y el robo de petróleo,…la desaparición del menor rastro de respeto del hegemón al derecho, tanto internacional como al que consagra su propia Constitución.
Pero quiéranlo o no, ese es el desolador panorama que les acecha: van a tener que compartir el poder. No van a poder secuestrar, robar ni asesinar a su gusto.
Por eso andan tan desesperados.













