Morón
El corazón más solidario de la Feria vuelve a latir: La Cubana, la «rara avis» del real que transforma la fiesta en compromiso y justicia social



El recinto ferial de Morón de la Frontera vuelve a llenarse de luz, música y alegría con el arranque de sus días más esperados. Y entre el bullicio de los farolillos y el compás de las sevillanas, hay un rincón indispensable que vuelve a encarnar una año más (y ya van 31) la esencia más pura de la convivencia y el compromiso comunitario: la caseta «¡Qué linda es Cuba!», conocida popularmente por todos los moronenses como La Cubana.
Impulsada un año más por la Asociación de Iniciativas Solidarias Alhucema, La Cubana se erige en una verdadera rara avis del tejido festivo local: la única caseta de la Feria de Morón levantada, gestionada y mantenida al 100 % mediante el trabajo voluntario y desinteresado. Desde el primer tornillo del montaje hasta la última escoba tras la recogida, más de un centenar de hombres y mujeres de Morón —a los que se suman colaboradores de municipios vecinos y activistas internacionales— vuelcan su esfuerzo de forma altruista para ofrecer el mejor ambiente, los precios más populares y la sonrisa más acogedora del real.
Pero el verdadero milagro de La Cubana ocurre cuando las luces de los farolillos se apagan. Frente al concepto mercantilizado de la fiesta, cada euro de beneficio generado en su barra se destina íntegramente a financiar proyectos sociales y causas solidarias. Aunque su nombre rinda homenaje al pueblo cubano, el cesto de su solidaridad abarca desde causas internacionales como la causa saharaui, Palestina o Nicaragua, hasta el apoyo directo en nuestro propio municipio.
A nivel local, la caseta sigue siendo un pulmón de ayuda colectiva que ha respaldado históricamente a la Asociación de Parados de Morón, colectivos de migrantes, proyectos de apoyo a la vivienda pública y colectivos vulnerables, además de financiar iniciativas propias como la Escuela de Verano La Milagrosa o colaborar activamente con el tejido asociativo y vecinal del pueblo.
Por todo ello, entrar a La Cubana es mucho más que tomarse un mojito o bailar en un ambiente abierto, inclusivo y diverso; es participar de una cadena humana que demuestra, año tras año, que la fiesta y la conciencia social pueden ir de la mano. Con la ilusión renovada de siempre, la AIS Alhucema vuelve a abrir de par en par las puertas de este refugio de fraternidad e invita a todo Morón a celebrar la vida, el trabajo voluntario y la solidaridad.
¡Nos vemos en La Cubana! ¡Feliz Feria!













