Opinión
Lo que no te cuentan sobre la guerra de la OTAN en Ucrania (2): El ”tigre de papel” y la OTAN


Por Juan Segura
(Dedicado, in memoriam, a mi camarada Antonio Rodríguez Mejías)
La prensa occidental, no ha mucho, se hizo eco de declaraciones de mandatarios yanquis y europeos que decían que el ejercito ruso era un “tigre de papel”

Cuando empezó la operación militar especial, en febrero de 2022, y sobre todo en la ofensiva del ejército ucraniano del verano del 2023, muchos hicieron mofa del ejército ruso y confiaban ciegamente en la derrota de la Federación Rusa.
Pero las cosas no están resultando tal que así.

Rusia se enfrenta en Ucrania a casi 50 países: todos los de la OTAN (entre los que se encuentran EE.UU., la UE, Reino Unido, Canadá, y un largo etcétera), algunos otros vasallos permanentes del imperio, y un número importante de merecenarios.
Y los está derrotando a todos.
Los rusos tienen en su poder a Crimea, todo Lugansk y gran parte de Donest (durante el mes de diciembre han liberado las importantes ciudades de Prokost, Midnograf, Siverts, y continúan su avance hacia el oeste, hacia Slovianks.

Además avanzan capturando cada día terreno en los óblast de Zaporizya, Jerson, Dnipropetrok, al sur del Dombás y en Jarkov y Sumi, al norte.
Los estadounidenses se han dado cuenta de que la derrota está cantada y está desvinculándose de la guerra. Pero los guerreristas europeos (particularmente Alemania, Reino Unido y Francia) están dispuestos a continuar el desastre “hasta el último ucraniano”
Pero no les va nada bien. Se está forjando una oposición que puede dar al traste, incluso, con la propia Unión Europea. Bélgica, Italia, Eslovaquia y Hungría se han opuesto al robo de los activos rusos en los bancos europeos con el fin de financiar con ellos al corrupto régimen naziucraniano.
Los más de 100.000 millones que pensaban robar a los rusos los vamos a tener que pagar con fondos propios. Han anunciado la emisión de deuda (al carecer de reservas) por valor de 90.000 millones, destinados a financiar a Ucrania durante 2026.
Starmer, Merz y Macron están en horas bajas ante sus respectivas opiniones públicas nacionales. Úrsula von der Layen, Kaja Kallas y otros miembros de la Comisión Europea, están despretigiados. Tienen los días contados.
Ese es el desolador panorama que les acecha.
Por eso andan tan desesperados.












