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Opinión

Opinión. Israel, Palestina y la Biblia

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Algunas personas se extrañan de la brutalidad de los israelitas con los palestinos. No entienden como puede haber pueblos, que se autodenominan “civilizados”, capaces de cometer los crímenes más horrendos. Quizás encontremos alguna pista echando mano en la Biblia al Antiguo Testamento, cuyos cinco primeros libros (Pentateuco) es la base de la actual Torá (textos sagrados de los judíos en la actualidad)

Hay bastantes personas que consideran, dentro y fuera de Israel, que Palestina es la tierra que Jehová prometió a su “pueblo elegido” – los hebreos (que serían los actuales judíos) – al establecer con Abraham su “santa alianza” Por consiguiente, los judíos (hebreos) serían los dueños de esas tierras por “derecho divino”

En el antiguo testamento esa tierra, al oeste del Jordán, se la denomina Canaán. Cuando después de peregrinar durante cuarenta años por el desierto, cumpliendo así el castigo que les impuso Jehová por idólatras, los hebreos entran en Canaán, el territorio no estaba libre.

Estaba ocupado por una serie de pueblos semitas (descendientes de Sem, el primogénito de Noé, al igual que los hebreos) que naturalmente no estaban dispuestos a ser desalojados de sus tierras y que para nada se creyeron el cuento chino de los hebreos de que eran el pueblo elegido por dios. Entre otras cosas porque ellos tenían otros dioses y diosas y no estaban dispuestos a admitir que el tal Jehová fuera el “verdadero dios” ya que los dioses verdaderos eran los suyos, como es natural.

En la más pura realidad, los hebreos entraron en Canaán, desde el desierto, como verdaderos colonizadores. La población de hebreos en Canaán en aquel tiempo era mínima puesto que tuvieron, siglos antes, que salir en masa hacia Egipto (diáspora), donde vivieron como verdaderos esclavos.

Tuvieron pues que conquistar mediante la guerra la tierra que era de otros. La primera ciudad importante que tomaron fue Jericó.

Cuando tomaron Jericó no dejaron ni un bicho viviente. Exterminaron a toda la población que allí vivía (hombres, mujeres, ancianos, niños, enfermos…) Degollaron a todos y a todas. Pero como no era suficiente sangre, degollaron también a todos los animales. No dejaron pollo con cabeza.

Todo esto lo hicieron con el beneplácito de Jehová que les exigía este tipo de “ofrendas” como señal de su adoración.

Pero el grueso los hebreos no permaneció en Palestina. Como de vez en cuando se desviaban del culto a Jehová, el exterminador, los castigaba retirándole su protección y entonces eran colonizados por otros pueblos y tenían que salir a la diáspora. Dos de estas deportaciones masivas se dieron durante los reinados de Nabucodonosor y de Ciro.

Muchos de ellos se fueron hacia el norte de África y de allí pasaron a Europa por el sur y, posteriormente al centro y al este de Europa.

Hasta que a los sionistas les dio por crear un estado en Palestina.

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Pero como resulta que Palestina, el Canaán del Antiguo Testamento, más o menos, estaba ya ocupada por los palestinos tuvieron que hacer todas las trampas que pudieron para instalarse allí, con la complicidad de los ingleses que se habían hecho cargo del protectorado después de vencer a los turcos (Palestina formaba parte del Imperio Otomano) después de la Primera Guerra Mundial.

Con la complicidad de Occidente crearon el estado de Israel (1948) y a partir de esa fecha empezó la limpieza étnica. Desde entonces, varios millones de palestino tuvieron que salir de su casa al destierro y la pretensión de los sionistas parece ser quedarse con todo el territorio de Palestina (eso es lo que indican los hechos)

Por si alguna persona piensa que estoy exagerando, les voy a mostrar algunas declaraciones de Netanyahu.

Antes de la última invasión terrestre israelí de Gaza, Netanyahu apremió a sus tropas coloniales diciendo: “recordad lo que Amalek (amalecitas) os ha hecho, dice nuestra Santa Biblia. Y lo recordamos”.

El dios judío (Jehová) había ordenado a su pueblo: “Ahora id, atacad a los amalecitas y destruid por completo todo lo que les pertenece. No les perdonéis; matad a hombres y mujeres, niños y bebés, ganado y ovejas, camellos y asnos”.

 Mientras las fuerzas militares israelíes se preparaban para su misión de aniquilación, Netanyahu aplicaba este mandamiento contra el pueblo palestino.

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Las invocaciones religiosas de Netanyahu forman parte de la conexión mítica que el sionismo establece entre los judíos europeos colonizadores y los antiguos hebreos con el fin de indigenizarlos en Palestina

¿Se dan ustedes cuenta de que todo tiene su explicación, que los fanatismos no surgen de la nada?

Es más que evidente lo que el sionismo pretende desde hace ya más de cien años en Palestina. Echar a todos los palestinos y quedarse ellos con el territorio.

Cuentan con el apoyo de la civilizada Europa y el más civilizado Estados Unidos. Quién, en su ingenuidad, no quiera ver los niños muertos, los hospitales bombardeados, el asedio a Gaza quitándole el agua, la electricidad, los alimentos…que no los vea.

Pero la cosa esta más clara que el agua clara. Jamás los palestinos han sido tan crueles en su resistencia. ¿Y pretenden que consideremos que los terroristas son ellos? Los palestinos tienen derecho a defenderse de una ocupación ilegal de su tierra. Y no van a poder matarlos a todos como en Jericó ni en Amalek.

Diderot



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