Opinión
Reflexiones en Semana Santa. 7ª parte/Domingo de anatema*: Últimas disposiciones. Muerte de Josué


Séptima, y última, parte: Domingo de anatema* y de no resurrección (imposible)
Josué, el conquistador-exterminador por encargo. Por Juan Segura
IV. ÚLTIMAS DISPOSICIONES. El libro de Josué concluye con tres parágrafos: 22, 23 y 24.
El parágrafo 22 relata la vuelta al este del Jordán de las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés. Estas tribus levantaron un vistoso altar a Yavé antes de pasar al otro lado del Jordán. Eso levanta la ira del resto del pueblo de Israel que consideran dicho acto como una rebelión contra Yavé y contra ellos, puesto que Yavé no podía habitar en dos lugares. Las cosas se pusieron feas, hasta el punto de considerar declararles la guerra, pero ante las disculpas de las tribus de Rubén y Gad y la media de Manasés, volvieron a la concordia.

En el parágrafo 23, antes de morir, Josué dio unas recomendaciones al pueblo de Israel. Por su interés señalaremos, a continuación, algunas: 6”Esforzaos por observar y practicar todo lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a derecha ni a izquierda. 7No os mezcléis con estos pueblos que quedan en medio de vosotros,no pronunciéis el nombre de sus dioses, no los mentéis en vuestros juramentos, no los sirváis ni os postréis ante ellos.8Permaneced unidos a Yavé, vuestro Dios, como lo habéis hecho hasta ahora. 9Yavé ha echado delante de vosotros a pueblos numerosos y fuertes; ninguno ha podido resistir ante vosotros hasta el día de hoy. 10Uno solo de entre vosotros podía perseguir a mil, porque Yavé, vuestro Dios, combatía por vosotros, como os lo había prometido.11Poned sumo empeño en amar a Yavé, vuestro Dios, porque en ello os va la vida”.Además de las recomendaciones, en el mismo parágrafo 23, Josué profiere las siguientes amenazas: 12“Pero si os apartáis de Yavé y os unís a estos pueblos que quedan entre vosostros, emparentándoos con ellos por matrimonio, 13sabed que Yavé, vuestro Dios, no seguirá echando ante vosotros a estos pueblos, sino que serán para vosotros una red, un lazo, un látigo en vuestras espaldas y espinas en vuestros ojos., hasta que desaparezcáis de esta buena tierra que Yavé, vuestro Dios, os ha dado.14 Yo voy a morir. Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las promesas que Yavé, vuestro Dios, os había hecho ha caído en vacío, todas se han cumplido puntualmente, hasta la más pequeña.15Pero del mismo modo que se han cumplido estas promesas, también se cumplirán sus amenazas contra vosotros hasta haceros desaparecer de esta buena tierra que Él os ha dado. 16Si rompéis la Alianza que Yavé, vuestro Dios, hizo con vosotros, os vais a servir a otros dioses y os postráis ante ellos, entonces se encenderá la ira de Yavé contra vosotros y muy pronto desapareceréis de esta buena tierra que Él os ha dado”

El libro que hemos reseñado termina en el parágrafo 24. En dicho parágrafo se renueva, a petición de Josué, solemnemente, por parte del pueblo de Israel, la Alianza que estableciera Yavé con Abraham. 1Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, jueces y escribas. Todos se presentaron ante Dios.
Josué explica a todo el pueblo, de nuevo, en qué consiste dicha alianza hecha con Abraham cuando éste, y su linaje, vivían en Mesopotamia y servían a otros dioses.
Después de explicar la historia de dicha alianza hasta llegar a la conquista de la tierra prometida y de recordarles que: 13Os he dado esta tierra que no cultivasteis vosotros , unas ciudades que no edificasteis, y en las que ahora vivís; coméis los frutos de las viñas y de los olivos que no plantasteis, Josué les plantea la alternativa de que el pueblo de Israel opte por otros dioses: 15“Si no os parece bien servir a Yavé, escoged hoy a quien queréis servir, si a los dioses de vuestros padres en Mesopotamia o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupáis; yo y los míos serviremos a Yavé” 16El pueblo respondió: “Lejos de nosotros dejar a Yavé para servir a otros dioses”
Pero Josué no estaba convencido de esa fidelidad: 19Josué dijo al pueblo: “Vosotros no seréis capaces de servir a Yavé, porque Él es un Dios santo, un Dios que no tolerará vuestras transgresiones ni vuestros pecados.
Y les amenaza de este modo: 20 “Si dejáis a Yavé para servir a dioses extraños, Él se volverá contra vosotros, y después de haberos hecho tanto bien, os hará el mal y os exterminará” 21El pueblo respondió:“¡No! Queremos servir a Yavé”
Y así termina El libro de Josué: 29Muerte de Josué.Después de todo esto Josué, hijo de Nun, siervo de Yavé, murió a la edad de ciento diez años.30Fue sepultado en el término de su propiedad, en Tammat Saré, en la montaña de Efraím, al norte del monte Gas. 31Israel sirvió a Yavé durante toda la vida de Josué y durante toda la vida de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que conocían todo lo que había hecho Yavé en favor de Israel… Este es el último versículo. Así termina el Libro de Josué: 33Murió también Eleazar, hijo de Aarón, y fue sepultado en Gueba, ciudad de su hijo Finés, que le había sido dada en la montaña de Efraím.
Los lectores, las lectoras, que hayan llegado hasta aquí ya se habrán percatado de que tipo de entidad supermalvada es Jehová, el dios de Israel. Además, es racista, segregacionista. No quiere que los israelitas se mezclen con los demás pueblos.
Por motivos puramente religiosos, no quiere que conozcan otros dioses, no quiere competencia. Lo que es increíble es que en 2026 haya personas que aprecien y adoren a este tipo de deidad. La realidad es que las religiones educan a las personas en el fanatismo, en la credulidad.
Porque, ¿quién, en su sano juicio, puede creer que un combatiente israelí pudiera valer por mil combatientes enemigos? Hay que ser muy estúpido o tener unas tragaderas como espuertas, para creerse semejantes cuentos. La conquista de Canaán no fue así, de ninguna manera.
Si los israelitas hubieran tenido esa superioridad sobre sus enemigos y no hubieran estado influidos por las ideas de un dios exterminador, no hubieran pasado a cuchillo a todos los seres vivos de las ciudades que conquistaban, sin dejar ni uno, cobrándose un valioso botín en cada una de ellas y quemándolas después.
*Anatema.- Esta palabra es clave en El Libro de Josué. Se repite incesantemente, al igual que las frases“pasar a cuchillo”, “sin dejar ni uno”, “exterminar a todo ser viviente”, “sin dejar supervivientes”,… y otras similares. En este contexto entregar al anatema a una persona, grupo de personas o animales (seres vivientes) significa matarlo, exterminarlo, liquidarlo. La palabra anatema también puede significar maldición, maldito, hereje, herejía.
El exterminio (anatema) que el “pueblo elegido” realiza allí donde va, no es una iniciativa propia, es una orden de Jehová (Yavé) como constantemente se repite en este libro, Y forma parte de la Ley de Moisés, dictada también por Jehová, que Josué y todo el pueblo de Israel renovaron en el monte Ebal después de la conquista, exterminio y quema de la ciudad de Hay. Esta palabra se ha seguido usando en el seno de la iglesia católica y el judaísmo durante toda la Edad Media y hasta nuestros días. Al filósofo judío Baruch Spinoza lo expulsaron de la sinagoga de Amsterdam. Pero había expulsiones y expulsiones. La que le aplicaron a Spinoza fue la de mayor grado, la del anatema, o maldición. No sólo se limitaron a darle de baja, sino que lo maldijeron per saecula saeculorum. Amén.















