Morón
Muere Diego de Morón. Obituario por Paco Pavía




Ha muerto Diego de Morón .
Diego Torres Amaya nació en la primavera de 1947 , el 18 de Abril, hijo de Luis Torres Cádiz » Joselero » y de Ángeles Amaya Flores, hermana de Diego del Gastor.
De niño tocaba con gomas del pelo tensadas con maderas de los plateros y luego le regalaron una armónica.
Me decía : » La armónica me la metía entera en la boca, le sacaba música por tos laos «.
También cantaba desde muy crio y ganó de adolescente un concurso de saetas en Radio Morón.
La guitarra la pilló al vuelo, de escuchar cantar a su padre Luis y tocar a su tío Diego.
Tanta música vivida diariamente y siempre oído avizor, le hicieron desde muy pronto cantar y tocar con muchísima verdad.
También se acercó a la música clásica y a la lectura de partituras de la mano de » El Lechuza «, percusionista de la banda de música de Morón, dirigida entonces por el gran Martínez Quesada.
Adoraba a Paco de Lucía, cuando salía en la televisión, no había quien pestañeara en su casa de la calle Málaga, en el barrio del Pantano de Morón. Decía :
¡¡¡ Callarse tos, que está tocando el bicho !!!.

Foto de Tato Olivas.Invierno de 1998.Local de los Antoñitos, Pozo Nuevo, Morón de la Frontera.
Hizo en los años setenta varios discos con Gonzalo García-Pelayo que le dieron mucha fama, pero hubo poco trabajo debido a que su forma de ser tan íntegra y pura, provocó que no fuese dócil su relación con el mercado.
Le gustaba más disfrutar de su pueblo y de su compadre Juan Luis » El Larala «.
Creció y vivió libre, descarnado, al límite siempre, en lo musical y en lo personal.
Cantaba mejor que tocaba y tocaba mejor que cantaba.
Te reventaba sin remisión, siempre a las tripas, siempre al corazón, siempre directo al subconsciente, para sacarse y sacarte lo mejor y lo peor.
Esa forma de ser y de vivir, es la más dura, la más costosa para un artista.
Esa sensibilidad extrema, por ejemplo le hizo no presentarse en una actuación que tenía en Lebrija, porque el conductor del coche que lo llevaba había atropellado sin querer un perrillo de camino por la carretera y obligó al chófer a volver a Morón.
Renunció a la fama, al reconocimiento múltiple, sólo necesitaba la aprobación directa, la del cuerpo a cuerpo, la del amigo que estaba frente a él.
No paraba de mirar para notar que la pelota del arte y de la comunicación hacia frontón con sus interlocutores, hubiera solamente dos o dos mil personas frente a él.
Sentado en el filo de la silla , fue lo más punk y lo más directo que ha habido en flamenco.
Nadie le dió más trabajo que Jesús Cosano y Kiko Veneno cuando trabajaban en cultura para la Diputación. Diego tocó a finales de los 80 y principios de los 90 por todos los pueblos de Sevilla. ¡¡ Qué años más guapos fueron !!
Nunca tocaba regular.
O estaba genial para matarte y matarse o estaba entreteniéndose y entonces, terminaba rápidamente.
Esa unión personal y musical con Diego, para mí se convirtió en » enganche «.
De niño dí solo dos clases de guitarra con él , fue con 12 años y con una sonanta que me dejó Manuel Ruiz, un maestro de escuela cuyas enseñanzas me marcaron, como Dieguito , para siempre. Ya nunca toqué más hasta que cumplí 50.
Mis años de estudiante a finales del siglo XX en Sevilla , fueron tiempos de compartir comida, risas, llantos, musicas, días y madrugadas cuando él vivía en la calle Verde y yo en la Alameda de Hércules. Entre Diego y Juan el Camas, me saqué «dos carreras».
Ya en Morón , mi unión se hizo más cercana si cabe, incluso me hice medio manager de él para ayudar a compartir con el Universo, la salida de esa música y esa forma de transmitir tan salvaje y verdadera.
El 10 de Diciembre de 2004, en el Zeppelin del Pani en La Puebla de Cazalla, tocó ante un público joven y rockero y estuvo más de tres horas en el escenario con levísimos descansos.
Nos volvió locos a todos. Los hippies y chavales, tirándole flores y» bolsas de alegría» al escenario.
Sus sobrinos Pepe Torres y Manolito de La Mercedes y mi amigo Jesuma, estaban allí.
El último concierto que dió en Morón , fue el 29 de Octubre de 2016, cuya crónica hice con mucho cariño y respeto hacia su persona y figura musical ( pinchar artículo de la Voz de Morón )
En las noches de verano, muchas noches al cerrar el Bar y pasar por la calle Cantarranas, si tenía el balcón abierto, me sentaba en el » zardiné » de enfrente de su casa para oírle a hurtadillas sus interminables escalas y estudios.
Se ha ido Dieguito, Diego de Morón, Diego Torres Amaya, pero ni su obra ni su memoria, pasaron ni pasarán desapercibidas para nadie.
Un abrazo para Andorrano,» La Chiquitita » , » La niña Amparo » y toda su familia sanguínea, musical y espiritual.
Salud, libertad, música y conocimiento.
Paco Pavía.














