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Morón

Albañiles, repartidores y ayuda a domicilio: el riesgo de trabajar con un calor extremo «cada vez más frecuente» en Sevilla y particularmente en Morón

El aumento de las temperaturas y la frecuencia de los episodios de calor extremo vuelven a poner sobre la mesa los riesgos que afrontan miles de trabajadores en la provincia de Sevilla, una realidad que Morón de la Frontera conoce de cerca desde hace años.

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La muerte de un trabajador mientras asfaltaba una carretera en Morón a causa de un golpe de calor en el verano de 2017 continúa siendo uno de los ejemplos más dramáticos de los efectos que pueden tener las altas temperaturas en el ámbito laboral. Sin embargo, lejos de tratarse de un hecho aislado, los expertos advierten de que este riesgo es cada vez más frecuente como consecuencia del cambio climático.

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Según datos de la Junta de Andalucía recogidos por los sindicatos, durante 2025 se registraron en la comunidad autónoma un accidente laboral grave y dos fallecimientos relacionados con la exposición al calor. Una situación que coincide con un incremento de los episodios de temperaturas extremas, incluso fuera de los meses tradicionalmente más calurosos.

La última semana de mayo ya ha dejado valores propios del verano en gran parte de Andalucía. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) alertó de temperaturas significativamente superiores a las habituales para esta época del año, una tendencia que preocupa especialmente en sectores donde la actividad se desarrolla al aire libre o exige un importante esfuerzo físico.

Profesiones especialmente vulnerables

Entre los colectivos más expuestos se encuentran los trabajadores de la construcción, repartidores, personal de jardinería, pintores, operarios de trabajos verticales y las auxiliares de ayuda a domicilio.

En este último caso, las profesionales deben desplazarse entre distintos domicilios, realizar compras o acompañar a personas dependientes en paseos y gestiones, lo que incrementa el tiempo de exposición a las altas temperaturas.

Los sindicatos recuerdan que cualquier persona que desempeñe labores físicas bajo el sol puede sufrir consecuencias graves para la salud, desde deshidratación e insolaciones hasta golpes de calor potencialmente mortales.

Medidas preventivas obligatorias

La normativa vigente obliga a las empresas a evaluar los riesgos derivados de las altas temperaturas y a adoptar medidas preventivas para proteger a sus trabajadores. Además, cuando la Aemet activa avisos naranjas o rojos por calor, las restricciones deben reforzarse e incluso puede llegar a suspenderse la actividad si no se puede garantizar la seguridad de la plantilla.

En el sector de la construcción, por ejemplo, se aplican horarios intensivos durante los meses de verano para evitar las horas de mayor insolación. No obstante, los representantes sindicales denuncian que siguen produciéndose incumplimientos y que las inspecciones no siempre pueden atender todas las denuncias presentadas.

Una realidad que afecta también a Morón

En una comarca donde las temperaturas superan con frecuencia los 40 grados durante el verano, la prevención frente al calor se ha convertido en una cuestión de salud pública y laboral. La experiencia vivida en Morón hace ya ocho años recuerda que las altas temperaturas no son solo una incomodidad, sino un riesgo real que exige medidas de protección eficaces tanto por parte de las empresas como de las administraciones.

Con un escenario climático cada vez más extremo, expertos y sindicatos coinciden en que la adaptación de los entornos laborales al calor será uno de los principales desafíos de los próximos años.

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