El mundo del flamenco recuerda a José Menese, voz de "justicia y libertad"

Escrito por  Redacción/EFE Noticias de la Provincia Martes, 30 Octubre 2018 10:06
Valora este artículo
(0 votos)
El mismo día se inauguró el quiosco de música-templete en homenaje a José Menese en Madrid. El mismo día se inauguró el quiosco de música-templete en homenaje a José Menese en Madrid.

Por regalarle al flamenco una voz "de justicia y libertad" y jugarse "las lentejas" con su compromiso social, José Menese ha sido homenajeado hoy en el Auditorio Nacional con un emotivo espectáculo en el que su recuerdo ha brillado sobre el cante, el toque y la palabra de artistas que admiran al "maestro".

 

 

Su voz se apagó en 2016, pero el nombre de Menese quedará por siempre escrito en la historia del flamenco por haber sido la "expresión de una sociedad", como han coincidido en señalar todos los amigos del sevillano, nacido La Puebla de Cazalla, que hoy han acudido a su "necesario" homenaje.

 

"José Menese hoy está aquí, resucitado en nuestra memoria, en los cantes y los toques que van a sonar esta noche, en los amigos que van a compartir escenario", ha anunciado al inicio del concierto Juan Ramón Lucas, que ha ejercido de maestro de ceremonias del homenaje, al que ha asistido como público el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao.

 

Antonio Carrión, guitarrista "de oficio" de Menese, ha abierto un concierto por el que han pasado cantaores de la talla de José Mercé, La Macanita, Rocío Márquez, Laura Vital o Marina Heredia. Y también músicos como Paco Ibáñez, Tomatito o Jorge Pardo, quien ha dedicado un "cantecito" con su flauta por seguiryas a quien le enseñó "otra mirada del flamenco".

 

A pesar de los problemas de sonido, que al inicio despertaron repetidas quejas entre el público, el recuerdo a Menese ha brillado en las palabras de amigos como Baltasar Garzón, un admirador de ese cante "profundo" que un día describió Blas de Otero.

 

"José Menese fue un hombre comprometido y valiente, que hizo frente a quien tuvo que hacérselo y que, sobre todo, fue buena gente", ha subrayado el juez.

 

Uno de los momentos más emotivos lo ha protagonizado el profesor Pedro Martínez Montávez al leer -con la voz temblorosa- una carta dirigida a Menese en la que relata algunas de sus vivencias con el cantaor y su vínculo permanente con la universidad, ávida de voces que luchasen "por la libertad, la justicia, la convivencia, la igualdad, la cultura y la democracia".

 

Voces, recalca el catedrático, como la del homenajeado: "Esa que el cante esperaba desde que el cante nació".

 

Durante las tres horas de espectáculo, música y poesía se han dado la mano para alabar el "valor" para jugarse "la libertad y las lentejas" -en palabras de Lucas- de un artista que vivió durante cinco décadas en el barrio de Puerta del Ángel, donde se ha rehabilitado un quiosco de música que desde el pasado sábado lleva su nombre.

 

Entre tantas muestras de cariño, han sonado las guitarras de Niño Seve, Nono Jero, Miguel Ángel Cortés o Tomatito, quien ha acompañado a Mercé en una desgarradora soleá.

 

"Esto es algo personal, pero para mí José ha sido el único que ha respetado y que ha llevado la raíz y la base del cante flamenco hasta sus últimos días", ha dicho Mercé antes de que el flamencólogo José María Velázquez-Gaztelu recitara un poema dedicado a la memoria del cantaor.

 

También por soleá ha cantado Carmen Linares, por ser un palo que "gustaba mucho a Pepe", a quien considera "un maestro del cante y un artista necesario" que, como ha recordado la catedrática Fanny Rubio, fue elogiado por intelectuales, escritores, flamencólogos y poetas.

 

En un encuentro que ha reunido "pasado, presente y futuro del flamenco" también ha participado María Terremoto, una joven promesa de 18 años que ha agradecido todo lo que Menese ha dejado a los jóvenes que intentan que el flamenco "siga en pie".

 

Hombre "de pueblo y de puebla", según Génesis García Gómez, Menese se definía a sí mismo como un cantaor "de tierra adentro" que cantaba "gitano, macizo y pesao".

 

Fue el primer flamenco que cantó en escenarios como el Teatro Olympia de París, en 1973, y más tarde, en 1991, llevó su arte al Auditorio Nacional de Madrid, el mismo escenario en el que hoy se ha demostrado que su voz estará siempre al servicio de la emoción y que su recuerdo será imborrable para los amantes del cante "recio", "valiente" y "jondo".

Modificado por última vez en Martes, 30 Octubre 2018 11:41