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Morón

Los rastreadores no dan abasto en Morón y son los propios enfermos COVID quienes citan para PCR, trasladan pautas sanitarias y confinan

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La tercera ola de la pandemia, convertida en Tsunami tras las fiestas navideñas, se ha convertido en la más agresiva. El aumento explosivo de la transmisión del virus, junto a la falta de recursos y personal…

_La tercera ola de la pandemia, convertida en Tsunami tras las fiestas navideñas, se ha convertido en la más agresiva. El aumento explosivo de la transmisión del virus, junto a la falta de recursos y personal,  dificulta y complica el trabajo de los profesionales que se encargan del rastreo de los casos y de hacer un seguimiento de los contactos mantenidos por las personas afectadas por el Covid.

 

Cada persona que da positivo en una prueba PCR o en un test rápido de antígenos reporta unos cuantos contactos que los rastreadores han de seguir. Sin que se hayan anunciado refuerzos, la  tarea de seguir la pista a estos positivos se hace casi imposible y provoca que los rastreadores no den abasto y que estén, en muchos casos,  delegando en los propios positivos la tarea de localizar, informar y citar a las pruebas PCR a sus contactos directos o estrechos.

 

 

Al menos esto es lo que ha documentado uno de nuestros colaboradores en primera persona. Después de haber mantenido contacto estrecho con un positivo el viernes pasado y varias llamadas –infructuosas- a Salud Responde para conocer si tenía que confinarse o que protocolo tenía que seguir, desde el Centro de Salud de Morón le comentaron, ya el lunes y después de pasar auto-confinado el fin de semana, que un rastreador se pondría en contacto con él lo antes posible.

 

 

La sorpresa se la llevó nuestro colaborador cuando fue el propio positivo en COVID,  con dolor de cabeza y fiebre incluida, el que hizo ese trabajo. El lunes por la tarde el infectado le trasladó por teléfono lo que le habían dicho a su vez los servicios sanitarios: que tenía cita para prueba PCR el jueves en el centro de Salud de San Francisco, que debía acudir en coche accediendo desde la calle Humanes a tal hora, así como las pautas sanitarias que debía seguir hasta entonces respecto a sus convivientes, algunos de edad avanzada.  

 

Hasta el día de hoy ningún responsable sanitario se ha puesto en contacto con él. Para colmo nuestro colaborador ha recibido un mensaje de Salud haciéndole saber que el mismo jueves debe acudir a participar en el cribado poblacional que se llevará a cabo en la Alameda, otra tarea que, junto a la del rastreador  se supone  fundamental para disponer de unos datos reales de la expansión del virus y frenar la propagación del mismo. 

 

Hay que reconocer que  los rastreadores no pueden  hacer más de lo que hacen y necesitan con urgencia refuerzos. Están desbordados al haberse producido un espectacular crecimiento de los casos de coronavirus después de las festividades navideñas. En nuestro caso, en Morón,  han sido detectados en los últimos 14 días 272 positivos. Según Salud, hay en sus casas más de 400 enfermos (casos activos) sin contar sus respectivos contactos estrechos, que podrían ser fácilmente más de mil.   

 

Descoordinación, saturación y desbordamiento. Esto es lo que tenemos en una pandemia que nos ha pillado justo después de años de maltrato a nuestros sanitarios y nuestra Sanidad Pública. Así que, ante este panorama, no toca otra que –el que pueda- meterse en casa y evitar los contactos a la espera de que surjan efecto las medidas de restricción de la movilidad puestas en marcha por la Junta.

 

 

(Y pensar que aún hay algunos que están pensando en “salvar la Semana Santa”.)     

 

 

 

 

 

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