"¡El humoso no se vende, Marinaleda no se vende, Andalucía no se vende, se defiende!", por Antonio Romero

Escrito por  Antonio Romero Opinión Martes, 01 Agosto 2017 06:07
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Manifiesto en defensa de la titularidad pública del Humoso y de su gestión cooperativa.
 

Estimado ciudadano, estimada ciudadana:

 

El cortijo de Marinaleda El Humoso no está en el mercado, por lo tanto, ni se vende ni se compra. Tesis que mantiene Sánchez Gordillo y que comparte este manifiesto. Es una finca de titularidad pública y debe seguir siendo de la Junta de Andalucía, adjudicada para su explotación a la cooperativa del pueblo de Marinaleda. Esta fórmula ha logrado el mayor número de jornales y de empleo, como la innovación en cultivos y en industria agroalimentaria. El valor añadido de los productos obtenidos se ha quedado en Marinaleda, en la comarca y en Andalucía, al mismo tiempo ha conseguido una altísima  ocupación de la mano de obra de la mujer rural.

 

 La finca del Humoso era de secano, de cereales, semiabandonada por el duque del Infantado, la que fue expropiada por la Junta de Andalucía para pasar a ser un bien de uso público tras años de lucha y ahora es una finca de riego con plantaciones  de olivar, de alcachofas, de pimientos, de ajos, de plantas aromáticas y medicinales, primando la agricultura ecológica con ganadería de ovejas y con varias industrias. ¡El cambio ha sido espectacular con la inversión del pueblo de Marinaleda!

 

 Al Gobierno de la Junta de Andalucía y a los restos del bipartidismo les molesta este ejemplo de unidad jornalera y quieren devolverlo a la “lógica del mercado”. El Movimiento Obrero históricamente en Andalucía y en España ha luchado siempre por la Reforma Agraria, la derrota de la II República, supuso no solo continuar con el latifundio sino aumentarlo, como demuestra que la propiedad de la tierra en Andalucía está hoy más concentrada en menos manos que en 1.930.  Llama la atención sobre la cuestión de la propiedad de la tierra, según el Instituto de Estadística de Andalucía, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda, que en el año 1930, 5.400 fincas sumaban el 43,24% de las tierras andaluzas, y en los años 90, 5.980 fincas cuentan con una superficie correspondiente al 55,05% del total de tierras agrarias que hay en nuestra comunidad.  Comarcas donde las explotaciones de más de 1.000 Ha superan el 50% de la tierra total.

 

  Las políticas de ayuda de la UE han favorecido esta concentración. La gran propiedad continúa acaparando tierra en España.

 

  Por un lado aquellas grandes explotaciones con más de 1.ooo Has de tierra propiedad de sociedades mercantiles (excluidas cooperativas y sociedades agrarias de transformación) que aumentan en la actividad agrícola y dominan la gran propiedad, y por otro, entidades públicas como ayuntamientos, institutos, empresas públicas y demás. De  la totalidad de tierra disponible por las entidades públicas, apenas el 20% es superficie agraria útil, mayoritariamente estamos hablando de tierra forestal o monte.

 

 La mercantilización de la tierra está en la base de las desigualdades sociales en el medio rural, y entre este y el medio urbano. Es necesaria una recalificación de la naturaleza jurídica de la tierra que haga de ésta, y de su uso agrícola campesino, un bien público. Desde esta base deben desarrollarse políticas regulatorias sobre la tierra que faciliten, por ejemplo, el acceso de jóvenes o grupos interesados en ella para repoblar el campo, así como defina criterios de uso sociales y/o ambientales colectivos. En definitiva en el Estado español es necesaria una Reforma Agraria integral, justa y sostenible, consiguiendo la Soberanía Alimentaria.

 

 A Susana Díaz se le pone cara de Mendizábal cuando plantea vender las tierras de la Junta para hacer caja, llama la atención con una imagen que lo dice todo,  Susana Díaz recibiendo a Botín para salvar su botín del parque de viviendas privado de la banca y ahora le plantee a Sánchez Gordillo que la finca El Humoso hay que venderla.   La primera opción es la venta por lotes a los cooperativistas, significando un gran retroceso, dividiendo a los jornaleros, acabando con el cooperativismo jornalero y la privatización de lo público.  La segunda opción es la subasta, a la que no podrá pujar un  jornalero o campesino de Marinaleda, quedando desierta y veremos desfilar a los grandes latifundistas, como sucedió en la desamortización que aumentaron sus latifundios y  su poder. ¡La burguesía andaluza que ha sido siempre extremadamente conservadora!

 

 En la desamortización, le quitaban la tierra a la Iglesia y a otras instituciones.  Las tierras y otras posesiones eran subastadas públicamente. El objetivo de los ideólogos de esta legislación, la intención era crear un campesinado con un tamaño de propiedades medio, donde se agruparan para su modernización estos pequeños campesinos. Francia había resuelto bien el reparto de los bienes de la República.

 

 Lo que pasó en nuestro país no fue eso, los grandes oligarcas que disponían de fondos financieros, nobles y burguesía incipiente, adquirieron en  subastas tierras y otras posesiones de la desamortización. Los pequeños campesinos y jornaleros no disponían de recursos para hacer frente a las subastas, consiguiendo una “Reforma Agraria al revés”, porque de las citadas leyes  desamortizadoras salió reforzado el latifundio y la concentración de la tierra en manos de los que más tenían. Viendo aumentar sus latifundios y su poder opresor hacia los jornaleros y campesinos.

 

 Fueron dramáticas las consecuencias sociales, se saldó con grandes injusticias sobre todo para el campesino sin tierras o jornaleros, este colectivo había tenido oportunidad de trabajar en tierras comunales a través de arrendamientos muy baratos o por cesiones de órdenes de la Iglesia. Algunos municipios quedaron sin ingresos con deudas enormes por lo que se resintieron los servicios comunes y los arrendamientos se elevaron, favoreciendo la concentración de la tierra.

 

 Este fracaso en el campo social y económico estuvo en el origen del bandolerismo y más tarde en la lucha del Movimiento Obrero.

 

 El aprovechamiento, los diversos usos, la tenencia, la propiedad o la posesión de la tierra han estado históricamente en el centro de la vida de la población campesina y rural, así como han formado parte de los debates políticos y de las medidas económicas aplicadas en cada momento. De hecho, la tenencia de la tierra ha constituido la base de las relaciones políticas y sociales, y también, de muchos de los conflictos existentes en el campo. Constituye un componente destacado de la cultura y de la identidad de la población rural y de la propia imagen que la sociedad rural transmite al exterior.

 

 Los amigos del pueblo de Marinaleda, solidarios con sus luchas, defendemos el carácter público de El Humoso y su gestión cooperativa. Nos oponemos a su salida en subasta o venta directa a los cooperativistas actuales, y la oferta con coartada de formalizar su situación jurídica con la venta y privatización de El Humoso. ¿Por qué no se estudia la posibilidad de que El Humoso siguiera en manos públicas asignándolo al Ayuntamiento de Marinaleda?

 

 ¡El Humoso no se vende, Marinaleda no se vende, Andalucía no se vende, se defiende! El Movimiento Obrero pide al pueblo andaluz que haga suya la lucha en defensa de El Humoso y del pueblo de Marinaleda.

 

Salud y República.

Antonio Romero Ruiz

Presidente de Honor PCA

Exparlamentario de IU

Coordinador de la Red de Municipios por la III República

Málaga, 1 agosto 2017

Modificado por última vez en Martes, 01 Agosto 2017 06:25