Relato de un viaje a los campamentos de refugiados en Líbano (capítulo 4)

Escrito por  Manuel García Morón Domingo, 16 Julio 2017 18:25
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5º día en Líbano. Ein el Hilweh, la capital de los campos de refugiados palestinos

 

Hoy es Lunes, 10 de Julio, el proyecto de trabajo que tenemos para hoy es reunirnos a medio día con el partido libanés OPN (Organización Popular Nasserista) y luego viajar hasta Trípoli en el norte de Líbano para visitar los campos de refugiados de Beddawi y Nahr el-Bared. Sin embargo, nos informan de cambio de planes y después de la reunión con OPN vamos a visitar el campo de refugiados de Ein el-Hilweh, dejando para mañana el viaje a Trípoli.

 

Tenemos la reunión con OPN en su sede de Saida-Sidón; en ella participan por OPN, el Presidente, Osama Saad, y el Secretario de Internacional, Samer Jradi. Prácticamente en todos los países árabes existen partidos nasseristas que se identifican con el proyecto político del gran dirigente egipcio que fue Gamal Abdel Nasser, que defendió la idea de enfrentar la debilidad y la subordinación del mundo árabe al imperialismo, volviendo a unir a los países árabes, proyecto político que se popularizó como Panarabismo. La victoria más importante de Nasser fue la nacionalización del Canal de Suez. El Sur de Líbano es la zona de mayor influencia política de la OPN, que históricamente ha sido aliado y ha apoyado la lucha de los palestinos, siendo uno de los partidos más importantes del Frente de Resistencia contra Israel. También es un partido que se considera socialista y ha estado al lado de las luchas populares. El primer Presidente del partido fue asesinado cuando siendo diputado encabezaba una manifestación de pescadores de Saida, hace algo más de 40 años. El segundo presidente sufrió un atentado con bomba lapa en su coche que acabó con la vida de una de sus hijas y a él lo dejó ciego. El actual presidente, Osama, nos manifiesta su autocrítica porque considera que la pérdida de influencia del nasserismo en el mundo árabe en general y en Líbano en particular se debe a graves errores políticos que han cometido. Considera un grave error que Nasser no construyera instituciones democráticas de participación popular; si esto se hubiera hecho, sus sucesores, a su muerte, ocurrida repentinamente el 28 de septiembre de 1970, no hubieran podido traicionar su legado de defensa de la nación árabe y del socialismo. Con respecto a Líbano, algo mal habremos hecho, dice, cuando de liderar el Frente de Resistencia, hemos sido desplazados por Hizbulá. Aunque él no lo cuenta, sabemos que la OPN ha sido y es un ferviente admirador de la Revolución Cubana; organizó actos de apoyo en Saida-Sidón por la libertad de los 5 presos cubanos en EE.UU y formó parte del homenaje popular que aquí se hizo a la muerte de Fidel. El OPN está decidido a continuar la lucha y los hombres y mujeres de aspecto humilde, que en el hall y en distintos despachos van a exponer sus problemas, atestiguan que son un partido amigo del pueblo y de la clase trabajadora.

 

Por la tarde, vamos a visitar, al haber conseguido por fin el permiso, el campo de Ein el-Hilweh. Si consultas en la Wikipedia por este campo, se puede leer literalmente: "zona sin leyes" y “las cuadrillas criminales o de militantes controlan el campo”. Quizás esa expresión se deba a que el pasado 13 de Abril murieron nueve personas y más de 50 fueron heridas de bala en un enfrentamiento entre un grupo Salafista (los “rebeldes moderados” que combaten contra el gobierno en Siria) que quería hacerse con el control de una zona del campo y las milicias de seguridad (compuestas por todas las fracciones políticas palestinas) que las enfrentaron. 

 

Entramos en el campo de Ein el Hilweh sobre las 6:30 de la tarde, después de esperar más de ½ hora en el control de entrada del ejército libanés. Es el mayor campo de refugiados palestinos de Líbano y también de todos los que están fuera de Palestina, por lo que lo llaman la capital de los campos. La media de habitantes es de 80.000 pero se calcula que habrá al menos 100.000 después de la llegada de refugiados de Siria. La superficie del campo es de 2’5 km2,  con lo que se repite la situación asfixiante de otros campos. Solo hay dos “avenidas”, la de arriba y la de abajo, en las cuales caben dos coches con dificultad; además está la calle central del mercado que tiene una anchura similar; el resto de las vías lo constituye un laberinto infinito de callejones de algo más de un metro de anchura, que solo pueden transitar sin perderse quienes llevan años allí viviendo a la fuerza. El campo data de 1948 y los primeros refugiados y sus descendientes tienen papeles de residencia en Líbano y pueden salir y entrar en el campo a través de los controles impuestos en los accesos por el Ejército Libanés. Sin embargo, la ola de refugiados de la guerra del 67, la guerra del 82 con Israel o la última guerra en Siria, ha dejado en el campo a cientos, quizás miles de refugiados sin papeles, o de prófugos que están buscados por su participación en acciones armadas en Siria o en Líbano. Estos refugiados no pueden salir del campo porque podrían ser detenidos o deportados. Una de las barbaridades jurídicas en esta maraña de normas es que los descendientes de padres palestinos que huyeron en el 47de Palestina heredan la condición de refugiados con estatutos y derechos ante la Agencia de Naciones Unidas, pero si es hijo de madre refugiada legal y padre sin papeles, no accederá a la condición de refugiado con estatuto porque ese derecho de descendencia no se reconoce a las mujeres (y luego va la ONU a celebrar el día internacional de los derechos de las mujeres)

 

El campo está gobernado por un comité social y un comité de seguridad, y en ambos participan todos los partidos políticos palestinos presentes en el campo. El gobierno libanés y la OLP firmaron los Acuerdos del Cairo en 1969 que autorizaban la creación de comités populares en cada campo para su administración y la formación de una policía militar armada que se encargaría de la seguridad dentro de los campos. En los casos de los campos del Sur de Líbano que están cerrados y tienen controles de acceso, el ejército libanés controla esos accesos, pero no está autorizado bajo ningún concepto a entrar en el interior de los campos. 

 

Lo único que nos ha asustado del campo es la suciedad, el hacinamiento y las carencias para una vida digna. La gente palestina, como el pueblo árabe en general es hospitalaria, acogedora, cariñosa. Después de saludar a compañer@s del FPLP del campo vamos a visitar el hospital Al-Nedaa, el único que existe en el campo y que pertenece a la Fundación Human Call Association. Allí nos entrevistamos con su Director-Gerente Mustafá Abou Atieh. Él es un hombre joven y extraordinariamente simpático y afable, que nos cuenta algunas cosas del campo y del hospital. El impulso para la creación del hospital en 1986, fue iniciativa de George Habash, fundador del FPLP, que era médico (le llamaban el doctor). Mustafá nos explica que los acuerdos de paz de Oslo en 1993 entre Israel y la OLP fue un durísimo golpe para los refugiados, ya que de pronto se firmaba un acuerdo en el cual ellos, 5 millones de palestinos malviviendo en el exilio, ni eran nombrados ni existían; ni en el derecho a volver a su casa, ni en el derecho a tener una protección social en países extranjeros donde no tienen ciudadanía y están en un limbo administrativo. Esta situación reforzó la idea de intentar mejorar su existencia desde sus propios medios y por tanto de apostar por tener y mejorar su propio hospital. Después de mucho esfuerzo, dedicación y solicitud de apoyo a asociaciones libanesas e internacionales consiguieron tener un hospital que funciona las 24 horas del día, dispone de 19 camas, urgencias, unidad móvil, sala de operaciones, incubadora para prematuros, laboratorio, farmacia… Aunque el hospital es una fundación humanitaria que atiende a todo el mundo, palestino, sirio o libanés de cualquier clase, la gente sabe que es el hospital del FPLP, aunque en realidad la mayoría de los 100 empleados que tiene no sean del Frente y los militantes tengan el mismo trato que cualquier enfermo cuando acuden al hospital, aunque el equipo directivo y de gestión sin son militantes del FPLP. El hospital es de pago, aunque los precios son simbólicos y ajustados al nivel de pobreza que hay en el campo. Se da la circunstancia de que al ser el único hospital, cuando se han producido enfrentamientos armados, los heridos tanto de un bando como de otro son atendidos en el mismo hospital. Nos contó Mustafá que en una ocasión un herido, salafista, fue atendido mientras que militantes de Fatah, que habían intentado matarlo, exigían su entrega rodeando el hospital y dispuestos a bombardear este si era preciso. Dentro, los compañeros del herido estaban dispuestos a defenderlo como fuera. La actitud firme de los médicos de que ellos iban a operar al paciente, pasara lo que pasara y la mediación de la milicia del FPLP, evitó la tragedia. Se pasó un mal momento pero el hospital tiene el reconocimiento y el respeto de todo el campo de refugiados. 

 

El viernes 14, nos hemos comprometido a volver para visitar el campo con más tranquilidad.

 

Modificado por última vez en Domingo, 16 Julio 2017 20:26