Entrevista a Pepe González, autor del libro “Historias de un Jubilado”.

Escrito por  Entrevistas Martes, 04 Diciembre 2012 08:25
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El prólogo de la obra lo firma Antonio Jesús González Barrera, hijo del autor, y del mismo extraemos las siguientes líneas:

«El autor de este libro autobiográfico es un hombre sencillo, que nunca pretendió nada más que el bienestar de los suyos y el amor de la familia. Es un trabajador incansable, con una capacidad de sufrimiento y abnegación fuera de toda lógica humana, es un hombre que siempre antepuso a los suyos sobre sí mismo, que no ha dudado jamás ante un sacrificio, si este conllevaba una mínima mejora en su familia....».

Obra clara y transparente, en la que el testimonio biográfico de Pepe nos brinda una buena oportunidad para repasar nuestra historia inmediata y que nos conozcamos mejor a nosotros mismos.

José Manuel González Reina, moronense jubilado, tuvo una empresa de transporte y ahora es  vicepresidente del Club baloncesto Morón, nos recibe con una sonrisa en el salón de su casa.  

Empezamos dándole la enhorabuena por el libro y preguntándole qué le llevó a escribirlo:

Dos razones fundamentales, la primera            es que llevaba varios años dándole vueltas al coco de escribir algo, en este caso mis memorias. Esto es porque la mayoría de mi vida me ha tocado trabajar, han venido mis hijos al mundo y yo he estado mucho tiempo fuera, y pensaba que el escribir mis memorias ayudaría quizás a que mis hijos me conocieran un poquito mejor.

A parte de eso también por mi familia, porque… el concepto de familia que yo tengo no soy capaz de describirlo, ni creo que se haya inventado la letra justa para decir lo que yo siento por la familia (…). Plantearme escribir mis memorias ha sido por esas dos razones que te acabo de decir, una para  que mis hijos me conocieran mejor y otra para dejar un recuerdo para mi familia.

La idea mía, era escribir 14 o 15 libros, que con eso habría para mis hijos, mis nietos y mis hermanos, pero no me decidía del todo, porque decía, “¡bueno, mañana!”, después decía “¡para pasado!”,  pero un día se me presento la ocasión de ver un programa en la televisión referente a la vida de los niños del tercer mundo, del hambre y la miseria que por desgracia, como digo en alguna ocasión, en pleno siglo XXI, se sigue ocurriendo.

Entonces eso me despertó la necesidad de escribir ya, porque yo pensé en ese momento viéndolo, y vino a mi memoria y recordé que es muy similar a la infancia que nos tocó vivir en esta España nuestra, en los años de la postguerra, cuando había escasez de todo tipo de alimentos,, y cuando los padres, de clase nuestra…obrera, se veían obligados a mandar a sus hijos casi a convertirnos en esclavos por un simple plato de comida caliente, porque no había forma humana de subsistir.

Entonces para mí, la infancia, como para tantos españolitos, ha sido muy dura, (…) creo que sería bueno que parte de la juventud que ignora esto, porque gracias a Dios  les ha tocado vivir una vida más llevadera, mejor, entonces creo que existe un gran desconocimiento de aquellos años, de los 40, de las raciones del pan y todo eso.

Entonces, esa fue otra razón poderosa que me obligó a decidirme a escribir mis memorias, que creo que son coincidentes  con la vivencia y  la infancia de muchos españoles, de hecho se me ha dado el caso  que me ha llamado un señor de Dos Hermanas, que ha caído el libro en sus manos y lo ha leído, y me ha llamado y me ha dicho que le he hecho vivir su infancia de nuevo, porque dice que hay una similitud absoluta con la vida que ha llevado y la que me tocó vivir a mí.

 Creo sinceramente que no es un caso único, sino que  son muchísimas personas las que se han visto en esa situación.

¿Pepe, qué público crees que debería leer tu libro?

Pues mira,  principalmente como acabo de decir, como creo que el grado de ignorancia de aquellos años existe en gran parte de la juventud, porque yo para mí se ha divulgado poco aquella vida, aquella circunstancias que nos toco vivir, yo debido al trabajo que he tenido,  la única compañía que llevaba durante muchísimos años ha sido la radio, en las cuales he escuchado diálogos, debates… y he llegado a la conclusión que he echado de menos que se contara aquello que ocurrió.

Digo  que se contara, porque ,  es una frase que escuché en una ocasión, que el pueblo que olvida su historia está condenado a vivirla de nuevo. Entonces por una parte me gustaría que gran parte de la juventud que desconoce aquello lo lea y  tengo que decir firmemente que no existe en el libro una afirmación que no corresponda con una realidad vivida.

Por otra parte, como se me ha dado el caso de este hombre mayor, que me llamó desde  Dos Hermanas, comunicándome que le he hecho vivir  su infancia de nuevo, pues la verdad que también me agradaría (que lo leyeran personas mayores) porque  este caso le ocurriría a mucha personas de mi generación, cuando les tocó vivir aquella posguerra tan dura y de tantas calamidades,

Así, que por  mi  parte, a lo mejor  abuso  un poco de deseo de querer que lo lea todo el mundo.

¿Como aprendiste a leer y a escribir viviendo tu infancia en el campo?

El día que cumplí siete años, me tocaba ir a mi casa a lavarme la ropa, que lo hacía cada 14 o 15 días, me cayó una tromba de agua antes de llegar,y mi madre se vio que me vio por la ventana, y justo al  llegar a la puerta salió a recibirme. Recuerdo que me dijo al verme chorreandito una cosa que me llegó al alma, “que pena que hoy cumple 7 años y que escuela le estoy dando”, entonces yo le dije a mi madre “mama no te preocupes que aunque no vaya a la escuela yo aprenderé a leer” .

Cuando tenía 10 años mi madre me regaló mi primer libro que recuerdo que se llamaba “catón, el gato careto”, (…),le pedí a  un hombre que trabajaba  conmigo que me leyera la primera lección del libro, y a partir de ahí, memorizándome la lección y empezando a distinguir cada letra empecé aprendiendo a leer. A partir de ahí me he aficionado mucho a la lectura(…).

Hay muchas anécdotas en el libro, algunas muy duras,  una de ellas es de cuando recibiste tus primeras cinco pesetas:

A los 9 años me tocó estar en un cortijo guardando cochinos, y el dueño le llamó la atención mi poca edad y me preguntó cómo me llamaba, yo le dije “mi nombre es el José Manuel González Reina, para servirle a Dios y a usted”, yo en aquel entonces no sabía ni quién era él, ni quien era dios. Lo que pasa es que nos habían enseñado en mi casa a saludar así.

Se ve que al hombre le causo gracia y me regaló 5 pesetas en monedas. A mí no me despegaban de las cinco pesetas ni a latigazos(…)

Como era  pleno verano, el ganado había que cuidarlo de noche. Aquella noche con mis monedas en mis bolsillos , y ya en plena madrugada cuando el sueño ya te rinde, y me estaba quedando dormido de pié, tanto es así que me creí que me caía para atrás, y buscando un punto de apoyo saqué la mano del bolsillo con tanta violencia que  las pesetas cayeron al suelo y todavía no han aparecido(risas).

Claro, de noche en pleno rastrojo, empecé a tentar, pero se vé que cuanto más pateleaba, más se enterrarían las monedas, y por poco estoy llorando dos días…(risas).

Como estas hay muchas anécdotas que las he contado en el libro para que queden patentes, para mis hijos o par quién lo lea, para que cuando yo me vaya de “vacaciones” y no tenga que volver más….

Llevas unos años jubilado, y ahora eres vicepresidente y delegado de campo del CB Morón, los que te conocen saben que has tenido una empresa grande de transporte, ¿como ha sido esa transición?

Pues a mí siempre me ha gustado mucho el deporte, pero con el trabajo no he tenido tiempo de verlo, pero a raíz de que mi Antonio Jesús (se refiere a su hijo menor) empezó a jugar al baloncesto, y a la temporada obtuvo trofeos, en mí se despertó el gusanillo de ir a ver lo que era el baloncesto.

A partir de ahí, cuando podía acompañar a mi hijo a los partidos, una vez que él se fue a jugar a Sevilla-,donde llegó a jugar en el Caja San Fernando-, cada vez que veía  más baloncesto más me gustaba.

Cuando mi hijo se tuvo que ausentar porque se fue a trabajar,  la directiva del club veía que yo seguía acudiendo a los partidos, y fue cuando me propusieron integrarme en la directiva, y yo accedí.

Empecé de delegado de campo y después me propusieron de vicepresidente; yo acepté  y ya estamos en la segunda legislatura . Me sirve de distracción y estoy muy a gusto, y debido a que el presidente, que es Raúl de Retamares, está dedicado a la hostelería y no puede desplazarse a todos los partidos, pues me pidieron que yo siguiera acompañando al equipo ,y así lo estoy haciendo.

El año pasado me planteé  el dimitir, porque como estamos en casa mi mujer y yo solos, me sabe un poco mal irme , porque a mi mujer no le gusta tanto desplazamiento  y no me acompaña. Pero mis hijos me convencieron  de no dejarlo, y este año lo que he hecho es no ir sólo al viaje de Melilla, que dura dos días. Esto no tiene ,mucho que ver con mi anterior trabajo pero  me encuentro igualmente feliz y satisfecho en el CB Morón.

¿Como ves la actualidad de Morón?

Me considero una persona observadora, y tengo mi opinión porque he leído y escuchado mucho,  y creo que la vida en Morón, como en tantos pueblos está como la persona que coge un resfriado, y en vez de curarse el resfriado pasa a tener una pulmonía, entonces desgraciadamente la situación es muy difícil y mala, y lógicamente el deporte no está exento de eso.

Es una pena que con el esfuerzo que hacemos en el club desde la directiva, para conseguir la categoría que se ha alcanzo, y es lamentable que se esté pasando por la estrechez  y dificultades por falta de apoyo económico. Pero bueno ,es lo que hay, vamos a ser un poco optimistas y esperemos que de aquí a unos años veamos que la cosa se arregle un poquillo.

 Lo que no entiendo mucho es el por qué las empresas no colaboran lo que tendrían que colaborar en patrocinar al deporte, porque el dinero que aporta una empresa se le justifica con una factura , con lo cual es deducible a la empresa, pero parece ser que hay personas que prefieren seguir pagándoselo a Haciendo que en vez de dárselo al deporte que tan beneficioso es para los chavales, como los 210 niños que tenemos en la escuela municipal o todos los demás escalafones inferiores.

Pepe, ¿tiene pensado seguir escribiendo?, ¿algún nuevo proyecto?

Hace ya un año me puse a escribir una novela, que la he titulado “La Hija del Amo”,  y que tengo escrito el 75 %, y que para mí tiene más mérito que el libro que ya he escrito. Esto es porque  lo que estoy escribiendo ahora  es una historia totalmente ficticia, es una invención en el cual hay que tener cabeza para crearte unas situaciones, unos diálogos… y la verdad es que, aunque no sé cuando tardaré (…) , tengo previsto una entrevista con la editorial para hablar del tema. Creo que es una historia que tiene fuerza y puede gustar.

Volviendo  al libro que he publicado quiero decir que me ha costado, en el buen sentido de la palabra, varias discusiones con mi hijo mayor , (le transcribía a ordenador lo que Pepe le relataba)  porque él es una persona que está preparada, es profesor de  psicología, y encontraba palabras y párrafos que me sugería que cambiara, yo, entonces le decía: “José Manuel, no me cambies ni una palabra.  porque yo pienso que si haces, por pequeña que sea, una modificación, no va a ser  Pepe González, y Pepe González aprendió a leer  detrás de una piara de cerdos, con la compañía de un látigo y no nos podemos salir de ahí. Yo entiendo tu buena fe, que tú quieras hacer una frase bonita, pero no es mía, yo escribo tal y como hablo, y hablo lo pienso, y pienso lo que siento, y no hay más historia”.

El tiempo me ha dado la razón, porque incluso varios profesores me han  dicho que si este libro lo hubiera cogido un maestro en literatura, y lo hubiera pulido ,no tendría el valor sentimental, la sencillez y la sinceridad que tiene. Mi hijo ahora me da la razón y me dice que si hubiera cambiado algo no hubiera aparecido en el libro Pepe González.

Para terminar, ¿quieres comentarnos algo más?

Ya intenté agradecer públicamente a todas las personas que han contribuido a que se conozca el libro, a las personas que lo ha leído y le ha gustado. Agradecería también a una persona, concretamente a Don Felipe López Rincón, que me sorprendió porque me invitó a asistir a la casa de la Cultura, a dar una charla al Aula de los mayores.

 Entonces la verdad es que para mí fue una sorpresa grata, que este hombre venga a mí,  y verme delante de todas esas personas hablando de mi libro, fue algo muy grato.

En general agradezco a toda aquella persona que ha tenido a bien comprar y leer mi libro, y a personas que no conozco de nada que me dan la enhorabuena por la calle, pues para mí  eso tiene una gran riqueza, no económicamente, pero si humana.

Bueno Pepe, muchas gracias por atendernos y hasta que podemos entrevistarte de nuevo con tu nueva obra.

Gracias y esperemos que un día no muy lejano podamos verla.

 

 

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