Margarita Rodríguez Álvarez, costurera

Escrito por  Redacción Entrevistas Sábado, 07 Marzo 2015 12:44
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Nuestra Gente. Margarita Rodríguez Álvarez nació en Morón de la Frontera el 25 de febrero del año 1964. Tiene, pues, cincuenta y un años recién cumplidos. Empezó de aprendiz de costurera cuando tenía apenas trece años en el taller que Mariquita Maqueda (la madre de Diego “Juaniquito”) tenía en su casa de la Barriada de Rojas Marcos. Aprovechaba las vacaciones para aprender y a los 17 años ya cosía para la calle. La primera máquina que utilizó en su casa fue la de su abuela.  Posteriomente su padre le compró unas máquinas automáticas.

Ya casada, tuvo que sacrificar el salón de su casa para convertirlo en taller.

Margarita trabajó un tiempo para la fábrica de tejidos de Aleñá y también para Cerrillo y Piña (CERPI)

En 2007 recibió la Aguja de Oro por la confección del disfraz de la comparsa femenina “El fantasma del Cine Oriente”

Margarita ha diseñado este año los disfraces de dos comparsas: “Los piratas malditos” y “Los noveleros”, la comparsa que fue al Teatro Falla de Cádiz, y que lucían un tipo cervantino.

La abordamos en su casa en unas condiciones que no son las mejores para ella pues su madre acaba de llegar del hospital donde ha sido intervenida a vida o muerte. Le deseamos una rápida recuperación.

 

LVM.- Margarita, ¿cómo te pusiste a coser para el Carnaval?

R.- Yo tenía un taller y cosía para la calle. Me encargaban muchos disfraces de todo tipo. Hasta que empezaron a venir diversas agrupaciones carnavaleras, comparsas, chirigotas,…Desde entonces es raro el año que no tengo el encargo de una o dos agrupaciones para confeccionar el tipo que van a lucir ese año.

 

LVM.- ¿Vienen con un modelo confeccionado para que tú lo reproduzcas o te dan una idea de lo que quieren y tú lo creas?

R.- Ellos traen la idea y yo la elaboro. A veces traen un dibujo o una foto que han sacado de algún medio de comunicación o de internet. Yo les hago algunas aportaciones que, en ocasiones, aceptan. Yo soy costurera antigua. Veo algo y lo hago.

 

LVM.- Te dieron la Aguja de Oro en el año 2007. ¿Qué trabajo te premiaron y en qué consiste el premio?

R.- Me dieron el premio por la confección de los disfraces para la comparsa “El Fantasma del Cine Oriente” Una comparsa formada por mujeres que tuvieron un gran éxito en el Carnaval de ese año.

El premio consiste en un cofrecito con una aguja grande enhebrada con una hebra de hilo dorado.

 

LVM.- ¿Os está afectando mucho la crisis a las costureras?

R.- Sí que nos está afectando. El trabajo está escaso y se trata de arreglos. Arreglos por un tubo. Este invierno he tenido muchos abrigos de hace 10 o 15 años para modificarlos un poco.

Antes de la crisis tenía, en el verano, encargos de diez o doce vestidos a la semana. Sobre todo para asistir a bodas. Ahora se lo compran de los chinos, bastante más baratos, y me los traen para que les haga alguna modificación.

Con los trajes de flamenca pasa igual. Antes se hacían un traje cada año. Ahora el mismo traje, con algunos cambios, les sirve para varios años.

Y esto es lo que les pasa a todas las costureras. Todo el mundo está igual.

LVM.- ¿Has trabajado de forma industrial para alguna empresa?

R.- Yo tenía un taller que tuve que quitar hace unos cuatro años. Antes había trabajado con la Fábrica de Tejidos. Me facilitaron algunas máquinas y cosí para ellos hasta que se fueron. Fueron muy “suaves” para quitarnos las máquinas. Nos dijeron que iban a cambiarlas por otras y se las llevaron antes de cerrar.

También  estuve un tiempo trabajando para CERPI (Cerrillo y Piña) una fábrica de camisas que pusieron a la salida de Morón por la carretera de la base, en las antiguas instalaciones de “Tapizados Piña” No nos pagaban y tuvimos que ponernos a  vender camisas para intentar recuperar parte de los salarios que nos adeudaban.

LVM.- ¿Cómo ves el futuro, Margarita?

R.-Creo que vamos a tener que seguir haciendo arreglos hasta que la crisis levante. Yo he visto una poquita de mejora este año, pero muy poquita.

Antes teníamos clientes que se hacían cinco vestidos para bodas en un verano. Eso se acabó.

LVM.- ¿Tú eres carnavalera?

R.- Si. Me gusta el Carnaval. Pero no puedo disfrutarlo. Todos los sábados de Carnaval me dan las tantas de la noche haciendo arreglos a los disfraces. Yo no he podido ver, por vez primera, el pasacalle.

Este año, si no me desvelo, no termino los trajes de “Los Piratas Malditos”

Tuve que dejarme a mi madre en la UVI del Valme para poder terminar.

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